Miami se entiende mejor cuando se recorre a través de sus cocinas. En pocas calles conviven recetas latinoamericanas, caribeñas, asiáticas, mediterráneas y estadounidenses, y cada una cuenta una parte distinta de la historia de la ciudad. Más que una lista de nombres, esta es una ruta por cinco tipos de restaurantes que, juntos, explican por qué comer aquí es una forma de viajar sin salir de casa.
Sabores latinoamericanos
Es el punto de partida natural. Cocinas de toda Latinoamérica comparten ciudad, y cada comunidad ha traído sus recetas, sus ingredientes y su manera de reunirse alrededor de la mesa. En estos lugares me interesa el plato que la gente del país pediría, no el que se adapta al visitante.
Cocina caribeña
El Caribe está muy presente en Miami: especias, frituras bien hechas, guisos que se cocinan despacio y sabores que conectan islas distintas. Suelen ser lugares sin pretensiones, donde la cocina habla más fuerte que la decoración.
Propuestas asiáticas
Desde barras pequeñas hasta conceptos contemporáneos, la cocina asiática ha encontrado en Miami un público curioso. Me gusta observar cómo algunos restaurantes mantienen la tradición y otros la mezclan con producto local o con influencias latinas.
Cocina mediterránea
Aceite de oliva, verduras, pescado, pan y platos para compartir. La cocina mediterránea encaja con el clima y con la forma de comer de la ciudad: sin prisa, en grupo y con la mesa llena de platos pequeños.
Cocina estadounidense contemporánea
Por último, los restaurantes que reinterpretan la cocina estadounidense con producto de temporada y técnicas de otras tradiciones. Son el reflejo de una ciudad que siempre está mezclando.
Una ciudad, muchas mesas
Recorrer estas cinco cocinas es entender que en Miami no hay una sola identidad gastronómica, sino muchas que conviven. Esa diversidad es lo que me mantiene descubriendo, y lo que quiero seguir compartiendo en este blog. ¿Cuál sumarías tú a la ruta?